Cláusulas abusivas: cómo identificarlas y reclamar

Por Judit Durán Martín, abogada en Arucas

¿Qué es una cláusula abusiva en un contrato?

Una cláusula abusiva es una condición que la empresa impone al consumidor sin negociarla individualmente y que, en contra de las exigencias de la buena fe, provoca un desequilibrio importante entre los derechos y las obligaciones de las partes. Dicho de forma sencilla: usted no la eligió, probablemente ni siquiera pudo discutirla, y le perjudica de manera desproporcionada frente a la empresa que redactó el contrato.

La normativa española de defensa de los consumidores y usuarios, junto con el derecho europeo, le protege frente a este tipo de condiciones: una cláusula abusiva es nula y se tiene por no puesta, aunque usted haya firmado el contrato. Esta es la idea clave que conviene retener: firmar no significa aceptar lo inaceptable, y la firma no le cierra la puerta a reclamar.

Como abogada de Derecho de Consumo en Arucas (Gran Canaria), reviso contratos de telefonía, suministros, financiación, seguros o servicios en los que pueden aparecer condiciones de este tipo. En este artículo le explico, con carácter general, cómo identificarlas y qué pasos puede dar para reclamar.

Ejemplos típicos de cláusulas abusivas

No existe una lista cerrada, pero hay condiciones que se repiten una y otra vez en los contratos de consumo y que los tribunales han considerado abusivas en muchos casos. Estos son algunos ejemplos habituales:

Una señal de alerta sencilla: si una condición solo beneficia a la empresa, le impone a usted cargas que la empresa no asume, o está redactada de forma tan enrevesada que resulta imposible entender su alcance real, merece la pena revisarla con detenimiento antes de darla por buena.

  • Intereses de demora o penalizaciones desproporcionadas por retrasarse en un pago.
  • Comisiones por servicios que la entidad no presta realmente o que ya cobra por otra vía.
  • Permanencias y penalizaciones excesivas por darse de baja de un servicio (telefonía, gimnasios, alarmas).
  • Renovaciones automáticas del contrato sin un preaviso razonable que le permita cancelarlo a tiempo.
  • Cláusulas que permiten a la empresa modificar el precio o las condiciones de forma unilateral.
  • Limitaciones de la responsabilidad de la empresa cuando el producto o el servicio fallan.
  • Trámites o requisitos que dificultan reclamar, o que le alejan de los tribunales de su domicilio.
  • En el ámbito bancario e hipotecario, condiciones sobre gastos, intereses o vencimiento anticipado que han dado lugar a numerosas reclamaciones.

Qué significa que una cláusula sea nula

El efecto de la abusividad es la nulidad de pleno derecho: la cláusula se tiene por no puesta, como si nunca hubiera existido. El resto del contrato, en general, sigue siendo válido, de modo que usted conserva el servicio, el préstamo o el producto, pero sin la condición que le perjudicaba.

Además, la nulidad suele llevar aparejada la restitución: si en aplicación de esa cláusula le cobraron cantidades indebidas, en muchos casos puede reclamar su devolución con intereses. Y hay un matiz importante que ha fijado la jurisprudencia europea: como regla general, el juez no puede suavizar o reescribir la cláusula abusiva para hacerla aceptable, sino que debe eliminarla por completo. Ese criterio refuerza la posición del consumidor que decide reclamar.

Ahora bien, que una cláusula le resulte incómoda no la convierte automáticamente en abusiva. Es necesario analizar el contrato en su conjunto, cómo se contrató y qué información recibió usted en su momento. Por eso el primer paso siempre es estudiar la documentación con calma.

Cómo reclamar una cláusula abusiva paso a paso

Cada caso tiene sus particularidades, pero una reclamación de consumo suele seguir este orden:

Los plazos y la vía más adecuada dependen del tipo de contrato y de lo que se reclame. Por eso conviene asesorarse antes de dar pasos en falso o de dejar pasar el tiempo, especialmente si hay cantidades que recuperar.

  • Reúna la documentación: el contrato completo con sus condiciones generales, recibos, facturas, extractos y cualquier comunicación que haya cruzado con la empresa.
  • Presente una reclamación por escrito al servicio de atención al cliente de la empresa, indicando qué cláusula considera abusiva y qué solicita: su eliminación y, en su caso, la devolución de lo cobrado. Guarde siempre justificante del envío y de la respuesta.
  • Si no le responden o la respuesta no le satisface, puede acudir a la OMIC de su municipio o a los órganos de consumo del Gobierno de Canarias; en materia bancaria o de seguros existen además servicios de reclamaciones ante los supervisores correspondientes.
  • Valore la vía judicial: cuando la reclamación previa no prospera, la demanda es, en muchos casos, el camino para obtener la declaración de nulidad y la devolución de las cantidades.

Reclamar como consumidor en Gran Canaria

Si reside en Arucas o en cualquier otro municipio de Las Palmas, tiene recursos cerca: muchos ayuntamientos de Gran Canaria cuentan con una Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) donde presentar reclamaciones, y el Gobierno de Canarias dispone de órganos propios en materia de consumo. Cuando el asunto acaba en los tribunales, la demanda se tramita normalmente ante los juzgados que corresponden a su domicilio, lo que en la práctica le facilita reclamar sin desplazamientos innecesarios.

Trabajar con una abogada de la isla tiene además una ventaja práctica: conocer el funcionamiento de estos organismos y juzgados, y poder revisar la documentación con usted en persona, explicándole en cada momento en qué punto está su reclamación y qué opciones tiene.

¿Necesita ayuda con su caso?

Si sospecha que su contrato contiene cláusulas abusivas, puedo estudiar su documentación, decirle con honestidad si existe base para reclamar y acompañarle durante todo el proceso, informándole del presupuesto antes de iniciar cualquier actuación. Puede pedir cita en mi despacho de Arucas o consultarme por teléfono o videollamada. Este artículo es información general y no sustituye el estudio de su caso concreto.

Preguntas frecuentes

Sí. La firma no convalida una cláusula abusiva: si lo es, es nula y se tiene por no puesta. Lo relevante es analizar el contenido del contrato y cómo se contrató, no el hecho de haberlo firmado.

Aviso: el contenido de este artículo es informativo y de carácter general. No constituye asesoramiento jurídico. La normativa y los criterios judiciales cambian; consulte siempre su caso concreto con un profesional.